Efectivamente, amable visitante, el menda que figura aquí al lado es un seguro servidor de usted. Soy 34º dan de aikido, 345º dan de karate, 245º dan de taekwondo, experto en armas orientales, desde palillos de comer hasta misiles tácticos nucleares, campeón repetidamente de UFC, FPB, FBI, GTI, FIFA, ONU, UNICEF, y cualquier otra sigla estúpida que se les pueda ocurrir. Coronel retirado de la infantería de marina de los EEUU, veterano de las guerras de Corea, Yon Kipur, Vietnam, Afganistan y, por supuesto, Iraq. Instructor en jefe en “ciencias de hacer mucha pupa con poco esfuerzo” de los Gurkas del Nepal, nombrado hijo predilecto del MI-6 (por favor, no divulgar, esto último es secreto). Licenciado Cum Laude por la universidad de Cambridge en lenguas muertas y vivas. Y, no se dejen engañar, a pesar de que lo que muestra la foto es un tío calvo y con barba, soy de natural tirando a hercúleo, alto, rubio y con los ojos azules. Un vikingo vaya, o un espartano, un Hércules. No, esperen, qué digo un Hércules, ¡un Atlas!, destructor de maleantes y facinerosos, protector de huérfanos, viudas y agente tributarios. Nacido en Tokyo en 1889 en pleno apogeo de los “gengai budo”, heredero de las más rancias tradiciones en línea directa por parte de un primo segundo que se casó con una vecina consuegra de una conocida del peluquero de Ueshiba.
En definitiva, amigo o amiga, soy todo lo que le han repetido hasta la nausea que un maestro – o un cuñao – debe ser.
